La Revolución de la Longevidad: un horizonte cercano.

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La longevidad está directamente relacionada con la salud, porque ya no se trata de vivir muchos años, sino de vivir muchos años de forma plena y saludable.


Vivir mucho y bien:

Vivir más no implica “ser viejos por más tiempo”, como mucha gente piensa, sino todo lo contrario: la longevidad nos permite disfrutar de varias décadas de vida activa, productiva, vibrante, plena y, por supuesto, saludable.

Evidentemente, para conseguir esto, necesitaremos una dosis alta de planificación, previsión y esfuerzo personal, pero también contaremos con una invalorable ayuda externa proveniente del sector de la salud, la tecnología y varias ciencias relacionadas puestas al servicio de los seres humanos para conseguir vivir muchos años.


¿Cuántos son “muchos años”?

La esperanza de vida de España supera los 80 años, los que estamos leyendo este artículo, llegaremos a los 100 años; pero, hay un grupo de científicos de gran reputación que estiman que, en un plazo de tiempo no muy lejano, podremos vivir 150, incluso 200 años… increíble, ¿verdad?

Por esto, hoy quiero traeros, justamente, varias ideas y conceptos que están desarrollando estas personas e invitaros a reflexionar varias cosas:

  1. ¿Hasta que punto la ciencia ficción se toca con la realidad?
  2. ¿Era consciente de esto que está pasando?
  3. ¿Cómo me siento al saber que puedo vivir incluso más allá de la edad máxima que imaginaba?
  4. ¿Estoy dispuesto a compartir mi información de salud para tener una medicina “a medida”?
  5. ¿Cómo afecta a mi vida, mi entorno, esta revolución de la longevidad?
  6. ¿Qué oportunidades puedo encontrar en esta perspectiva?
  7. ¿Cómo tendremos que redefinir nuestra relación con la edad?


La decodificación de nuestro ADN ha sido un gran paso para la longevidad.

La base de la longevidad actual:

Hay una serie de factores que ayudaron a incrementar la esperanza de vida en los últimos cien años, os dejo aquí los tres que son clave:

  1. Mejora en la nutrición, organización y organización civil.
  2. Descubrimiento y desarrollo de los antibióticos y vacunas para la mayor parte de las enfermedades comunes (último ejemplo, la vacuna contra la COVID)
  3. Reducción de la tasa de mortalidad infantil y supervivencia de las madres.

Estos factores clave nos han agregado entre uno y dos años de vida por década. Es decir, que, si tienes unos 40 años, tu esperanza de vida ahora es unos 8 años mayor a la de tu nacimiento.


Gracias a la IA se podrán realizar avances cuánticos en la mejora de nuestra salud.

“Velocidad de escape” de la Longevidad:

Pero si lo anterior ya te parece sorprendente, la ciencia y la tecnología están acelerando de forma exponencial la capacidad de agregar ya no dos, sino cuatro, incluso ocho años de esperanza de vida por década

Llegará un momento en que la ciencia irá por delante del envejecimiento alcanzando la bautizada “velocidad de escape de la longevidad” provocando una extensión radical en la vida de los seres humanos.

Pero esto está aún por venir. Los más optimistas, marcan una fecha de 12 años, los más conservadores, entre 50 y 80 años, así que vamos a volver al aquí y ahora para ver todo lo que ya es realidad y ver qué cosas tenemos a nuestro alcance y qué podemos hacer al respecto para vivir más y mejor.

Me ha gustado muchísimo la forma de estructurar la Longevidad que propone Sergey Young en su libro. En él, habla de dimensiones y horizontes, así que, a continuación, resumiré ambas cosas para poder situarnos en futuros artículos y publicaciones.

Dimensiones:

1. Prevención:

Empezando por lo más conocido, que sería “prevenir morir de forma prematura”. En esta dimensión entran:

  • las intervenciones quirúrgicas
  • la prescripción farmacológica
  • el estilo de vida
  • la nutrición
  • tratamiento de enfermedades
  • reparación de daños
  • toma de precauciones
  • tratar de hacer lo correcto.

En esta última dimensión entrarían también los vehículos autónomos (ya existen, pero la regulación aún no está definida), las empresas de actividad de riesgo que han mejorado mucho su seguridad (nadie quiere un segundo Chernobil) y los robots para practicar cirugía (el Da Vinci es el más conocido).

Podríamos simplificarlo como “optimizar” nuestra actual longevidad.

2. Extensión:

Aquí lo que se busca es alcanzar el límite máximo de la esperanza de vida. Los científicos saben que está bastante más lejos de los 100 años, especialmente para las mujeres. Esa especie de “barrera de sonido”, se sitúa en unos 115-125 años. Se sabe que Envejecer e incluso morir, no es tan inevitable como se pensaba.

En esta dimensión entrarían:

  • grandes nuevas tecnologías
  • restricción calórica
  • sustitución de órganos

Hablamos de “maximizar” la esperanza de vida.

3. Reversión:

Es muy posible que al leer las dos dimensiones anteriores hayas dicho “Ok, esto me lo creo.”

Pero ¿qué pasa cuando hablamos ya de revertir el reloj del envejecimiento para, no solo retrasar, sino rejuvenecer?

Es probable que te sientas escéptico, o que tengas tus serias dudas al respecto, sin embargo, es la dimensión que más entusiasmo genera también, sobre todo entre científicos y emprendedores.

Hay experimentos hechos con ratones que demuestran que es posible revertir la edad. De hecho, ¡hay un científico español involucrado, Juan Carlos Izpisua Belmonte! En esta dimensión se habla de longevidad “supersónica”, unos 25 o 50 años más lejos, llegando hasta los 200, o más…

Horizontes:

1. Cercano:

En este marco temporal se encuentran las nuevas tecnologías que vendrán en un plazo de entre 5 y 10 años y que van a cambiar nuestra visión sobre la esperanza de vida y el cuidado de la salud.

Voy a mencionar las últimas y las más innovaciones relacionadas con la longevidad (aunque seguro que hay muchas más):

  • Inteligencia artificial: utilizada desde el desarrollo de diagnóstico a gestión de enfermedades.
  • Ingeniería genética: persigue la eliminación de enfermedades hereditarias y la mayor parte de los diagnósticos de cáncer.
  • Regeneración de tejidos y órganos: la sustitución de órganos puede darnos un nuevo corazón, un hígado, riñón, incluso un ojo o un diente.
  • Dispositivos de diagnóstico: que podrán escanear nuestro cuerpo para identificar signos de enfermedades con una frecuencia diaria, o incluso con mayor frecuencia.
  • Intervenciones farmacéuticas: que facilitarán el camino hacia una vida de 150 años.
  • Datos de salud: esto nos llevará a un nuevo paradigma de la medicina personalizada basada en biomarcadores que permitirán mejorar la efectividad de la forma en que cuidamos nuestra salud.

Este último punto me genera muchísima curiosidad porque la personalización es una de las mayores macro-tendencias y porque la tecnología que permite medir nuestros biomarcadores ya existe. ¡Continuaré investigando!

Seguramente, como todo mercado en creación, habrá que distinguir con cuidado el grano de la paja ya que en los próximos meses aparecerán muchas iniciativas y habrá que estar atenta a ellas.

2. Lejano:

Este marco de tiempo abarca todo aquello que nos permitirá vivir 200 años, sintiéndonos como de 25.

A mí se me hace, como poco, inquietante. Es asumir que podemos rejuvenecer biológicamente a la vez que envejecemos cronológicamente.

Además, aquí ya se exceden las fronteras de la ciencia y entran en juego cosas como la ética, la espiritualidad, la filosofía… es retar la base misma de nuestra existencia y hay que estar preparado para ello.

Numerosas compañías, start-ups y emprendedores siguen innovando.

Por último, pero no el final (más bien el principio):

Somos privilegiados. Nos ha tocado vivir en una época llena de avances y mejoras gracias a la tecnología y tenemos que aprender a utilizarla a nuestro favor.

Hay muchas cosas que podemos hacer hoy, aquí, nosotros para poder mejorar nuestra longevidad y nuestra esperanza de vida. No hace falta esperar.

No es fácil, claro, por eso tengo un artículo previo sobre cómo desarrollar pequeños hábitos para una larga vida.

  • Dieta, ejercicio y estilo de vida son mucho más importante de lo que pensamos y todo está en nuestras manos.
  • Estado psicológico, hábitos de sueño, actividad social, son variables que también hay que cuidar.

No hace falta probar medicamentos exóticos, cambiar radicalmente nuestra vida, hacer esfuerzos gigantescos.

Se trata más bien de adoptar todo lo que sea funcional, práctico, alcanzable y aprovechar lo que ya sabemos que funciona y que está a nuestro alcance.

Continuaré profundizando en la dimensión de Prevención y Extensión en el Horizonte cercano para acercarte a todo aquello que está disponible al servicio de la Revolución de la Longevidad.

Hasta la próxima

Muchos de los avances ya están disponibles, hay que trabajar en temas de regulación y privacidad para que dar acceso a las personas.

Fuentes:

Artículo basado en el libro “The Science and Technology of Growing Young” de Sergey Young – editorial Benbella

Te dejo el link a su canal de Youtube

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